Hoy en día es muy importante saber escribir en nuestro ámbito universitario, es el caso de Simón, estudiante de primer semestre en modalidad virtual. Al cual los docentes le han señalado de no tener una escritura adecuada, y que al no saber cómo mejorarla, ha continuado cometiendo los mismos errores. Es acá donde por medio de unos sencillos pasos le ayudaremos a acercarse a algunas herramientas virtuales que lo potencien en la escritura. Y de esta manera mejore su vida académica permitiéndole habitar otros espacios que antes era casi imposible estar en ellos, como los grupos de investigación de su carrera.

 

Tenemos entendido desde nuestras escuelas que escribir bien es tener buena ortografía, usar bien los signos de puntuación, usar las formas gramaticales correctas en el momento correcto. Pero en infinidad de casos escribir es mucho más,

Distintas investigaciones han demostrado que escribir implica pensar, y que en el proceso mismo de componer, se van generando ideas nuevas. Por otra parte, las investigaciones cognitivas describen el modo en que componen los escritores expertos como una interacción de tres procesos: planificar (generar ideas y ordenarlas en un esquema mental del texto), redactar (poner las ideas en palabras) y revisar (releer el fragmento de texto ya escrito y corregirlo). (Conti y Furlan. s.f.).

Este proceso de escritura que Simón iniciara siguiendo los tres principios fundamentales de la escritura: la concisión, la claridad y la sencillez. Y de esta manera asegurando unas buenas notas que ya el escribir bien nos transversaliza todas las materias y nos asegura buenas notas.

 

Para mejorar en este proceso existen varias herramientas virtuales que le ayudaran a Simón a mejorar. Como lo son los diccionarios en línea, como el de la RAE (Real Academia de la lengua), de sinónimos, entre otros; además de los procesadores de texto, como es el Scrivener, y algo también de gran importancia son los libros, ya que la lectura es el alimento de la escritura. En este caso “Estamos hablando de un lector activo y consciente. Por lo tanto, debe poder formular preguntas; definir el objeto de conocimiento o problema por investigar; buscar información…”, tal como lo afirma Conti y Furlan. (s.f.). y cabe resaltar que el lector activo tiene mejores frutos en la vida universitaria.

 

Otra herramienta que Simón puede tomar para mejorar es buscar ayuda en sus pares, que en la mayoría de los casos presentan las mismas dificultades y entre todos pueden mejorar. Ya que en muchos casos apelamos a tratar de recordar cómo es que se aplica esta o aquella regla gramatical que nos enseñaron en la escuela, pero no generamos una actividad que permita generar un nuevo conocimiento de las mismas. Dejando en claro que tenemos problemas con el tema, pero no generando soluciones.

 

En conclusión, Simón y todos nosotros tenemos en este momento una gran posibilidad de mejorar en estos aspectos de la calidad de nuestra escritura, pero para ellos debemos poner de nuestra parte. Generando espacios le lectura que nos permitan comprender las distintas reglas y ampliando nuestros vocabularios. La solución está en Simón y en cada uno de nosotros como estudiantes de primer semestre.

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